Unas palabras en el tercer aniversario del Templo de Anubis

El tiempo avanza inexorablemente y cuando miro atrás, me alegra enormemente ver todo lo que hemos conseguido en estos tres maravillosos años.

El motivo de la fundación del Templo no fue otro que el de crear un pequeño grupo para ayudar a otras personas que deseaban profundizar en este camino espiritual. Desde siempre me ha gustado la enseñanza (de hecho, soy profesor de instituto), por lo que extrapolar mis habilidades como docente al ámbito pagano era una idea que me resultaba atractiva. La Tradición Correlliana, de la cual formo parte, ofrece un completo programa formativo y además permite a sus iniciados crear estos grupos llamados Santuarios, Proto-Templos y Templos para impartir dichas enseñanzas, entre otras muchas cosas. Me gustaba la idea de enseñar a otros y me gusta compartir lo que sé, por lo que en mi mente revoloteaba una única pregunta: ¿por qué no crear uno de estos grupos?

Y así, junto con la ayuda y los consejos de una buena amiga que también pertenece a la Tradición Correlliana (¡hola Harwe Tuileva!), decidí ponerme manos a la obra y fundar el Santuario de Anubis, que con el paso del tiempo ha ido evolucionando y mejorando hasta ser reconocido como un Templo oficial de la Tradición Nativista Correlliana en otoño del año pasado.

Desde ese momento, los miembros del Templo de Anubis hemos vivido situaciones de lo más variopintas, tanto presencialmente como en la distancia. Lustraciones con solemnes momentos de celebración, Sabbats que acabaron en ataques de risa, momentos en los que arrimábamos el hombro para apoyar a alguien pasando por una mala racha, noches hablando aleatoriamente desde los temas más místicos hasta los más desternillantes, horas organizando trabajos en equipo, consultas y reflexiones exprés por whatsapp o messenger y ceremonias de unión de manos en las que cantamos hasta perder la voz. 

No todo el mundo que viene aquí lo hace para quedarse. Hay quienes descubren al cabo del tiempo que encajan mejor en otros grupos, hay quienes tienen una estancia fugaz debido a que buscan algo diferente a lo que ofrecemos aquí y, por supuesto, hay quienes vienen para quedarse y formar parte de esta pequeña comunidad. En cualquier caso, estoy convencido que el paso por el Templo de Anubis no deja indiferente a nadie y espero que todos puedan compartir algún buen recuerdo de su estancia.

Puedo decir que estoy muy orgulloso de las personas que forman actualmente parte de este Templo. Todas ellas son seres maravillosos que, de un modo un otro, han pasado a ser parte de mi vida de una forma que jamás hubiera sospechado. Somos un grupo pequeño en el que todos nos conocemos bien, en el que formamos una piña y estamos todos juntos pase lo que pase. Compartiendo nuestras energías, hacemos que las alegrías sean dobles y reducimos las penas a la mitad. Estamos orgullosos de nuestros compañeros y lo único que buscamos es el aprendizaje y el crecimiento espiritual en buena compañía. No hay delirios de grandeza ni grandes aspiraciones, esto es simplemente un lugar en el que sentarnos juntos, aún estando en la distancia, y mirar al cielo para llegar a ver las estrellas.

No cambiéis nunca y seguid siendo tan geniales como lo habéis sido hasta ahora. Hoy en día la gente busca la grandeza en títulos, fama o posesiones materiales, pero nosotros hallamos felicidad en las pequeñas cosas de nuestro camino. Os quiero mucho, chacalitos.

Nuhmen Delos ~
Cabeza del Templo de Anubis

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